Una campaña que parecía sosa y desabrida por lo que se preveía como una victoria de “punta a punta” del presidente, Juan Manuel Santos, ha dado un vuelco desde hace algunos meses. Primero con la pérdida de popularidad del mandatario, revelada por distintos estudios de opinión, lo que potenció candidaturas como la del exalcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa; y en segundo lugar, por las duras críticas contra el proceso de paz entre el Gobierno y la guerrilla de las Farc. A ello se suman los escándalos de las últimas semanas, que ligaban a un asesor de Santos con el narcotráfico. En medio de todo esto, dos sondeos mostraban una leve ventaja del aspirante del uribismo, Óscar Iván Zuluaga, de cara a los comicios del 25 de mayo.

La campaña entra en una semana decisiva. Con el video publicado por la revista Semana, en el que se aprecia, presuntamente, a Zuluaga reunido con el hacker que interceptó correos electrónicos y otras informaciones relacionadas con los diálogos que se desarrollan en La Habana, solo se podrá tener certeza del resulta el propio día de la elección. Y más cuando el recuerdo de lo ocurrido en las votaciones presidenciales pasada, en torno a las grandes posibilidades de victoria que las encuestas le otorgaban al aspirante de la Alianza Verde, Antanas Mockus, aún está fresco.

En el cierre de campaña de este domingo, las acusaciones de lado y lado continuaron. Santos y Zuluaga no se perdonaron nada. Mientras, Peñalosa insistía en que el uribista debía renunciar a la corrida por la Casa de Nariño, ante las denuncias que lo relacionaban con el pirata informático.

La frase el “futuro de Colombia se decide este domingo” parece una obviedad, mas cuando se revisan las posturas de los favoritos, por lo que no se debe despreciar la importancia del proceso comicial. En principio dos opciones opuestas se disputan el poder: “la paz a cualquier costo” o la “guerra a cualquier costo”.

Sea quien sea el ganador, inclusive si surgiera de los “colistas”, el próximo presidente deberá asumir la responsabilidad de reforzar la democracia y ratificar los acuerdos que sean alcanzados con las fuerzas subversivas. Dos tareas nada sencillas.

Los candidatos hicieron su trabajo. Ahora falta que el ciudadano haga el suyo, con la conciencia que ello implica y sin que los sentimientos se interpongan.

Oscar Zambrano Quiroz

 

Comentários

comentários