El resultado de las elecciones en Colombia parece haber sorprendido a algunos –insisto solo a algunos. A pesar del empate técnico que diferentes  encuestas pronosticaban y, a pesar de los hackers, las mentiras y los videos, el candidato uribista, Óscar Iván Zuluaga (OIZ), obtuvo la victoria (29,25%) con cerca de cuatro puntos de ventaja. Adicionalmente, las aspirantes del Partido Conservador, Marta Lucía Ramírez, y del Polo Democrático, Clara López, consiguieron un apoyo significativo, equivalente a 15,52% y 15,23%, respectivamente. Ambos porcentajes bastante apetecibles para cualquiera de los dos nombres que se disputarán la presidencia el 15 de junio.

Lo lógico, y a estas horas ya es publica esa información, es que, al menos Ramírez como figura individual -porque su tolda parece tener otro objetivo- ofrecerá su respaldo a OIZ. La comunión de ideas y el pasado uribista (Ramírez estuvo al frente del  Ministerio de la Defensa entre 2002 y 2003) de por medio, hacen de esta eventual alianza la más factible.

En la acera del frente, los santistas no escatiman esfuerzos para atraer a los votantes de la izquierda, que podrían ser claves para las pretensiones reeleccionistas del mandatario en ejercicio. Según el portal Caracol, el expresidente César Gaviria, a solicitud del propio Juan Manuel Santos, sostuvo una reunión de dos horas con la excandidata, Clara López, con el objetivo de alcanzar algún acuerdo.

No hay que perder de vista el 8,28% obtenido por la Alianza Verde, encabezada por Enrique Peñalosa, que representa 1.062.142 sufragios. Aunque la dirección de la tolda insiste en que esos ciudadanos votaron  “contra la mermelada de Santos y contra el guerrerismo de Zuluaga”, el propio Antonio Sanguino, copresidente de la agrupación, aseguró que esta misma semana, después de deliberar a lo interno del partido, se anunciará una decisión.

Lo del 25 de mayo fue una campanada para Santos. “Los colombianos desean paz, pero con condiciones”, pudiera haber sido el mensaje. Lo que se preveía como una reelección tranquila a finales de 2013, podría convertirse en un revés estruendoso. Aún faltan unas semanas para que los neogranadinos tomen una decisión definitiva. De nuevo la conciencia debe guiar esa acción. No solo es la paz y la guerra lo que se discute el 15 de junio, la economía, la salud, la educación y la agricultura también forman parte del debate, y la polarización no puede servir para ocultarlos.

Oscar Zambrano Quiroz

 

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