Al parecer los líos en España a nivel económico, social y político llegaron a la Zarzuela. Las denuncias de corrupción, los resultados de las elecciones europeas y el creciente descontento con los partidos tradicionales podrían ser fácilmente señalados como detonantes de la abdicación de don Juan Carlos.
Aunque las razones al fin y al cabo solo las conoce el Rey, el campanazo que representaron los comicios europeos pudo haber sido la gota que faltaba para que, una semana y un día después, su alteza, decidiera anunciar el fin de su reinado.
Con seguridad no habrá sido una decisión ligera. Los reyes desean terminar la función que el “supremo” les ha encomendado. No obstante, seres menos supremos, y con métodos muchos más terrenales, como son los votos, mostraron a su majestad que los tiempos habían cambiado, tanto que los papas se jubilan y las monjas ganan realitys shows.
La misión del nuevo monarca Felipe VI no será nada sencilla. Asumirá la corona en medio del ascenso populista, reclamos reformistas y las exigencias soberanistas  catalanas, todo esto en el escenario interno. Fuera de las fronteras, las críticas contra las instituciones de la Unión Europea, provocadas por el manejo de la crisis económica, contribuyen al ascenso de grupos radicares de derecha e izquierda en varios países del Viejo Continente.
El heredero convertido en Rey deberá recobrar la confianza de la sociedad española, sacudida por procesos como el caso Noos, que vinculan a lo más alto de la familia real con delitos como malversación y blanqueo de capitales. Además tendrá que demostrar que aún la monarquía es necesaria para la estabilidad de la nación, particularmente en tiempos como los que atraviesa España.
La tarea no es simple. Don Juan Carlos tuvo que lidiar con las tensiones del posfranquismo y la llegada de la modernidad. Felipe VI asumirá un reinado socavado por los escándalos y sitiado por las corrientes extremistas, inclusive dentro de partidos aliados del sistema, como el PSOE, que todavía no define con precisión que identidad tomará tras la salida de un “conservador” como Alfredo Pérez Rubalcaba.
Los grandes líderes se forjan a “hierro y fuego”. Juan Carlos I paso la prueba ¿Felipe VI estará preparado para el reto?

Oscar Zambrano Quiroz

 

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