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No sé cuántas villas dejamos atrás en el camino a nuestro destino dominguero. Una zona de estacionamiento junto a un pequeño zoológico son los primeros “anfitriones” de los visitantes. Ni la entrada, ni el letrero de bienvenida –en varios idiomas menos español- revelan mucho sobre lo que encontraremos bajo nuestros pies. A pocos pasos una café/tienda de souvenirs donde se pueden adquirir  fotografías, mapas y hasta diminutas rocas de distintos minerales recogidas en las “entrañas” de la zona.

Con lo tickets adquiridos (tienen un costo de 6,40 euros cada uno) fue solo cuestión de esperar unos minutos antes de pasar a un salón con un retroproyector. Allí un breve video nos ofreció un “muy ligero” abreboca de lo que nos esperaba.

Se encienden las luces y el resto de los curiosos se levantan ansiosos por conocer que se esconde en el subsuelo. La guía nos conmina a seguirla y en ese momento comienza, verdaderamente, nuestra aventura dominguera en las Grutas de Mira de Aire, en la región central de Portugal.

Autores: El agua y la constancia

Como una especie de museo subterráneo fue acondicionado el lugar. No hay cuadros, ni marcos, ni acuarelas. Es solo la roca moldeada por el paso del tiempo y la constancia de las gotas. Los “lienzos” naturales se suceden como en una galería de arte. Pequeñas fuentes de los deseos, el ruido constante del riachuelo y un piso un poco resbaloso, son los acompañantes en este recorrido de aproximadamente hora y media. Los planificadores tomaron en cuenta a la mayor cantidad de personas y construyeron pequeños caminos y escaleras para que los turistas pudieran apreciar, de la mejor manera posible, cada detalle de las grutas.

Fuente de los deseos - copia (640x480)Galeria con turista - editada (640x480)

Durante el recorrido llegamos a estar hasta a 100 metros bajo la superficie, pero las cavernas son tan amplias y acogedoras que dificultan experimentar cualquier situación de claustrofobia.

Las imágenes recogidas con las cámaras o smartphones son el mejor recuerdo. El juego de iluminación instalado en las cuevas agrega una atmosfera ideal para que ese fotógrafo aficionado que todos tenemos dentro se luzca. La guía explica, detalla y narra cada hecho relacionado con las cavernas, pero las paredes y las rocas de infinitas formas nos distraen. Una, dos, tres, veinte fotos. Los flashes se multiplican y hasta se estorban en las fotos.

Galeria_sombra (640x480)Camino editado (640x480)

La última fase del trayecto termina en una fuente, instalada por quieres gestionan las grutas, que se encuentra justo al lado del elevador que nos lleva de nuevo a la superficie. “Subiremos el equivalente a 25 pisos”, señala la guía cuando acciona el ascensor.

Para aquellos que gustan de hacer cosas fuera de lo común, las grutas ofrecen un área para realizar eventos y también una zona para degustar vinos.

Mira de Aire queda aproximadamente a una hora y media de Lisboa y es preferible usar vehículo propio para llegar a Porto de Mós, municipio del distrito de Leiria, donde se encuentran las grutas.

Para quienes han visitado Portugal en más de una ocasión y buscan expandir su zona de confort, este sitio es ideal. Aquellos que viajan por primera vez y tienen unos días extras después de cubrir el “guión turístico”, Mira de Aire es una opción sin desperdicios para pasar no necesariamente un domingo, sino cualquier día de la semana a más de 100 metros bajo tierra.

Oscar Zambrano Quiroz

 

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