El diario norteamericano The New York Times ha publicado este domingo el que ya es su séptimo editorial sobre Cuba y las relaciones de Washington con La Habana. En el texto, titulado La economía de Cuba, en una encrucijada, se pide al presidente Barack Obama que apoye las reformas llevadas a cabo por Raúl Castro con el fin de empoderar a los cuentapropistas y reforzar al sector más reformista del Gobierno.

“La Casa Blanca ha flexibilizado las restricciones de viaje a la isla y de remesas, pero ha hecho relativamente poco para empezar a levantar la red de sanciones que Estados Unidos ha impuesto a Cuba durante décadas”, considera el diario que, a continuación desgrana las medidas que, a su juicio, debería adoptar el Gobierno norteamericano. Entre ellas están la flexibilización de sanciones, la colaboración con legisladores que apoyan el aumento de las relaciones comerciales con la Isla o la retirada de Cuba de la lista de países que, según el Departamento de Estado, respaldan a organizaciones terroristas.

La consecuencia de estas medidas sería reforzar a quienes desean una transformación económica y “además, gradualmente, disminuiría la habilidad del Gobierno cubano de culpar a Washington por las deficiencias de la economía”.

The New York Times repasa la historia de las relaciones económicas de Cuba con el exterior, desde la dictadura de Fulgencio Batista, el colapso de la URSS y el Periodo Especial hasta los intercambios comerciales con Venezuela que, debido a la caída del precio del petróleo, podrían mermar en cualquier momento.

El diario señala cómo la economía centralizada y la dualidad monetaria han propiciado una situación cercana al colapso, a pesar del cual ha nacido un sector privado que batalla, por un lado, contra la burocracia y, por otro, con las dificultades para conseguir materias primas. “Traer artículos de Estados Unidos es costoso y complicado, como consecuencia de las sanciones estadounidenses”, afirma.

Según el diario, en el Gobierno coexisten dos corrientes: una vieja guardia y otra reformista

Para The New York Times, el Gobierno tiene una “actitud inconstante respecto al creciente sector privado. Aunque dan la bienvenida al empleo y a la ganancia tributaria que genera, los burócratas están poniéndoles trabas a los negocios particularmente exitosos y obligando algunos a convertirse en cooperativas administradas conjuntamente con el Estado. El mensaje parece ser: queremos prosperidad pero no personas más prósperas que otras”.

El origen de esto es, según el diario, que en el Gobierno coexisten dos corrientes: una vieja guardia contraria a la introducción de la economía de mercado en la Isla y otra reformista consciente de que los cambios tienen que producirse. “Una nueva política desde EE UU daría fuerza al sector reformista, concluye el diario: a pesar de que la transformación económica de Cuba está avanzando lentamente, bien podría conducir a una sociedad más abierta. Por ahora, el continuo antagonismo proveniente de Washington solo está ayudando a la antigua guardia.”

Este es el primer editorial sobre las relaciones entre Cuba y EE UU que se escribe después del viaje a La Habana de Ernesto Londoño, a quien se atribuye la autoría de los anteriores. El periodista y miembro del comité editorial de The New York Times ha visitado las redacciones de Granma y 14ymedio y se ha reunido con distintos sectores de la sociedad, desde periodistas del oficialismo hasta críticos como el bloguero Yusnaby Pérez.

Diario 14ymedio
 
 

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