Dos continentes comparten un mar.

El Mediterráneo no es un mar exclusivamente europeo, por muy “Mare Nostrum” que lo consideremos.
Nos separa y nos une al continente africano.Es difícil saber el número de personas que están falleciendo hoy en día en el mar intentando llegar a las costas europeas.

Quizá el caso más emblemático fue la atleta somalí Samia Yusuf Omar, abanderada olímpica de Somalia en los Juegos Olímpicos de Pekin 2008 que falleció en agosto de 2012 intentando cruzar el mar. Los supervivientes que compartieron patera con ella mencionaron que había fallecido en la travesía.

En 2013, coincidiendo con la oleada de inmigrantes africanos que llegaron a Lampedusa ese año y la cantidad de fallecidos registrados,  la familia Catambrone fundó MOAS (Migrant Offshore Aid Station – Plataforma de Ayuda Ultramar para Inmigrantes, sería su traducción aproximada).

Empezaron a ser conocidos este año 2014 cuando desde Malta fletaron un barco, el Phoneix (Fénix) que empezó a hacer salidas puntuales para dar asistencia humanitaria a las pateras que cruzaban el Mediterráneo para llegar a las costas europeas.
El barco consta de lanchas de apoyo y dos drones que identifican los embarcaciones que requieren asistencia.
Va equipado con material sanitario para curas de primeros auxilios, agua, comida y todo lo necesario para dar un primer apoyo a los pasajeros de las embarcaciones que se encuentran.
MOAS afirma haber rescatado a 3.000 personas en los últimos 2 meses. El fotógrafo Darrin Zammit Lupi tiene una seria de fotos impactantes cubriendo esta noticia.
El debate está abierto:
en su página Web (http://www.moas.eu/es/), en su lista de “preguntas frecuentes” FAQ,  la propia organización se plantea (muy honéstamente)  si no debería ser, en exclusiva, la marina militar italiana la encargada de dar esa asistencia o sino sería mejor destinar el dinero que gastan en estas operaciones a resolver los problemas en África.
Respondiendo a la primera pregunta, son un apoyo y colaboran con ellos: desgraciadamente al haber tantas necesidades cualquier ayuda es bienvenida.
Y sobre la segunda, la argumentan más detalladamente y finalizan diciendo que nadie merece morir en el mar.
 

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